Noticia: Reflexiones del SIMCE de Educación Física – Abril 2012
Prof. Octavio Alarcón U.
Facultad de Educación y Deportes UC
Santiago, 03 de abril de 2012
«¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo?”
1 Corintios 6:19
“No me detendré a probar la utilidad de los trabajos manuales y de los ejercicios del cuerpo para fortalecer el temperamento y la salud; Es un asunto en que todos están de acuerdo”.
Jean Jacques Rousseau, “La educación del cuerpo”, 1762
El no respetar este “templo”, no valorarlo, no considerarlo como el centro de la vitalidad de la persona humana, y nuestro principal capital como ser humano individual, sin olvidar que el otro gran capital colectivo y base de la sociedad es la familia.
Cuando un niño comienza a dar sus primeros pasos con autonomía, comienza a descubrir el mundo que lo rodea y a ampliar sus umbrales, “desde lo concreto a lo abstracto”, “desde el placer del movimiento al placer del pensamiento” (Rodríguez, P).
Sin darnos cuenta comenzamos a desarrollar la abstracción y el análisis, y el cuerpo pasa a segundo plano, dando por hecho de que está ahí para utilizarlo, no tenemos la conciencia de su cuidado, solo comenzamos a ser conscientes de que tenemos cuerpo, cuando este por algún motivo falla, y lo que era tan común como cortarse las uñas de los pies, agacharse, ponerse de pie, sentarnos dentro de un auto, caminar, escribir, entrenar, entre otras acciones, se nos complica por que aparece “el centinela de la vida…el dolor” (Fernández, F).
Ser sedentario es un fenómeno complejo, donde una de sus variables, el respeto por el cuerpo y su valor ha pasado a un lugar menos que secundario, producto del sentido utilitario y postmoderno que se ha instalado en la cultura actual, el ideario griego del equilibrio entre “mente, cuerpo y espíritu”, ha sido remplazado por la racionalidad sobrevalorada como medio de desarrollo humano. Lo que trae como consecuencia la perdida de integridad, descuidando aspectos tan relevantes como la salud física, el juego creativo, la socialización. Y ha potenciando la individualización, la perdida de empatía y solidaridad.
Lo anterior genera un circulo vicioso donde padres poco preocupados de su cuerpo, por diferentes motivos y necesidades, generan hijos con características similares, y no es precisamente solo el colegio o el sistema educacional el que solucionará el problema, sino que una intervención integral de la sociedad como cultura, donde una de las vías es la “promoción y prevención” por medio de una vida activa, con actividad física, deporte y autocuidado, pero fundamentalmente con “respeto por el cuerpo individual”, para proyectarnos y ponernos en el lugar del otro, con “respeto social”.
Los resultados del SIMCE de Educación Física, son una nueva fotografía que confirma el sedentarismo y sus consecuencias, y revela una crisis más profunda o peligrosa, que es la falta de conciencia de la importancia de una adecuada educación en lo corpóreo, en el movimiento, en lo motriz.
Finalmente se debe mencionar que el análisis por medio de estas pruebas es incompleto al considerar el bienestar físico solo como un estado de salud física. Ya que representa una aproximación aislada y poca integradora. El contenido fundamental y significativo es una educación valórica a través del movimiento y el juego.