Cómo enfrentar los procesos diseñados para modelar y obtener resultados en el alto rendimiento deportivo chileno
Santiago, 16 de julio de 2013
“GANAMOS……………………………….PERDIERON”
Hace unas semanas vivimos un momento como el que se puede reflejar con las típicas frases del medio: “Jugamos como nunca, perdimos como siempre”
Me refiero al partido de la selección chilena de fútbol masculino categoría sub 20 en su disputa a quedar entre los mejores del certamen.
Luego de sobrepasar los aspectos asociados a la emocionalidad en este tipo de situaciones, quisiera una vez más, con ánimo constructivo realizar algunos comentarios, pues pienso que en la medida que se reflexione sobre estos acontecimientos de manera profesional y desinteresada, podemos aportar con un grano de arena a mejorar la actividad deportiva.
Hemos visto como la formación de nuestros deportistas en diferentes disciplinas se ve afectada por procesos que no cumplen con algunos indicadores de desempeño.
En la especialidad deportiva de “formación de deportistas de alto rendimiento”, teóricamente se nos plantea que debemos poner énfasis en los procesos formativos integrales, como es el desarrollo personal y humano de nuestros dirigidos, partiendo por una política de club, asociación, federación y selecciones, lo que conocemos como “principios pedagógicos” del entrenamiento, y que debe ser el entrenador el que encarne los valores humanos a promover en los jóvenes con el respaldo de la dirigencia en cualquiera de sus niveles.
Situación que en diferentes instancias ha sido trastocada, puesto que los compromisos económicos y el ganar, son los principales ejes de la actividad en el momento en que vivimos como sociedad. Necesitamos referentes jóvenes para ser “vendidos” a los “grandes”, para generar rentabilidad en esta industria, preocupándonos fundamentalmente por la búsqueda de los talentos más que formarlos, los cuales con algún proceso de trabajo sistemático logran lucir sus potencialidades técnicas, sin tener una preocupación en lo formativo, como es el caso del nuevo futbol alemán, quienes se preocupan fundamentalmente del desarrollo humano, académico y deportivo de sus deportistas, y hoy eso les da buenos resultados en ese tipo de sociedad.
Pienso que en ese aspecto tenemos una gran tarea pendiente, puesto que si bien existen organizaciones que tratan de avanzar en esta vía, no siempre los resultados permiten mantener dichas políticas, por lo que los procesos selectivos (selecciones nacionales) y el trabajo sistemático con los diferentes niveles o categorías, deberían entregar una señal formativa de mayor impacto en los deportistas y en todos los agentes involucrados.
Luego de este discurso y retórica, pasaré al análisis más específico que me compete, “el rendimiento deportivo” y los “principios biológicos” del entrenamiento. Si bien vemos falencias en nuestros deportistas desde el punto de vista de la formación integral, cualquiera sean sus causas, veo con preocupación como una selección chilena sub 20 del deporte más tradicional o popular de nuestro país, pierde una oportunidad de alcanzar los beneficios para lo cual se han preparado.
Cómo puede ser que profesionales del deporte no estén en una “condición física” óptima para enfrentar requerimientos mayores, como someterse a una exigencia de alta intensidad y no tener el fondo físico para mantener ese desafío (el cual no se construye en unos meses, sino que en años), y lo que es más inexplicable, donde está la planificación de mediano y largo plazo para aplicar eficientemente la táctica y la estrategia requerida en esa instancia, y conocer los límites a los que puedo exigir a los deportistas en una tarea que se torna titánica y que dan ganas de emocionarse por el gran sacrificio de esos muchachos, que no son más que el resultado de las carencias de nuestros procesos.
No creo que sea responsabilidad de los deportistas o del cuerpo técnico, sino que de una política nacional de deportes que al igual que el SIMCE de educación física, el cual no comparto por diferentes motivos, precisamente por eso, porque es para monitorear a deportistas y seleccionar, y no aplica para sedentarios (80% de los chilenos), pero que permite fotografiar un momento del desarrollo de los deportistas y conocer quiénes están en el camino adecuado para avanzar hacia el alto rendimiento, y cómo poder realizar ajustes a los procesos para enfrentar de mejor manera este tipo de acontecimientos.
Jugadores acalambrados en el alargue, pude apreciar que el rival no tenía esos inconvenientes, imposibilitados de seguir indicaciones y tomar decisiones eficientes como un colectivo preparado para esos menesteres, dejando espacios para que “la suerte” o las “cosas del fútbol” definan el resultado final.
Preguntas organizadoras:
¿Cuál es el VO2MAX de cada jugador? y cuál ha sido el proceso que ha seguido durante los últimos 5 años?… carga de entrenamiento sistemática.
Resistencia y potencia aeróbica.
Es posible que en algunos casos este indicador lo conozcamos, pero en otros definitivamente no existe, y se ampara en el talento del deportista.
¿Cuál es el nivel de lactato que es capaz de tolerar cada deportista a un nivel de intensidad que sea eficiente y permita el logro de los objetivos?…para aplicar táctica y estrategia de alto desempeño.
Sé que muchos equipos han invertido en cuerpos técnicos especializados, realizan chequeos y evaluaciones de alta complejidad, por ejemplo con GPS y otros, pero sin duda que si esto no está plasmado en una política estandarizada de rendimiento físico mínimo para deportistas de alto rendimiento, por medio de la aplicación de las áreas y fases sensibles de desarrollo asociadas al contexto individual de cada deportista, solo será un dato más y no el objetivo.
Estos esfuerzos pierden validez, puesto que al no existir resultados, las evaluaciones y asesorías no son consideradas como elementos válidos para el logro de los resultados, y queda al criterio de los cuerpos técnicos y entrenadores de turno, la aplicación de procesos sistemáticos en el largo plazo.
Si sólo nos refiriéramos a la “empresa privada” o de cada “dueño de pases de deportistas”, podríamos cuestionar la opinión o por qué opino de algo que no me compete, que no es mi negocio, bueno la respuesta es fácil, estos deportistas y profesionales nos representan y muchas personas ponen sus aspiraciones, expectativas y recursos en dichos desempeños y mantienen la “esperanza” del logro, pagan entradas, contratan canales de cable, por algo son “selección chilena”, la “roja de todos” (…, o acaso no lo son?) de la cual me siento parte, pero no sólo en el fútbol sino que en todos los deportes.
Entrenamiento, es un proceso sistemático con sentido y objetivos claros en el largo plazo, visión que no es fácil de adquirir y compartir.
Sin embargo, producto de nuestras carencias y demandas de nuestra sociedad terminamos realizando lo que denominamos “mover personas”, esto es:
“ENTRENA”……………………………»MIENTO”
Los esfuerzos realizados por los deportistas y equipos técnicos en todos los deportes son de alto valor, como por ejemplo el vóleibol, hockey, hándbol, los deportes paralímpicos, sin dejar de mencionar a los deportes individuales, pero hoy necesitamos nuevas respuestas a nuevos desafíos, Santiago 2014, tal vez Santiago 2019.
Propongo:
Pensemos el deporte que queremos y generemos políticas acordes con nuestra sociedad, tanto en el deporte masivo, competitivo y de alto rendimiento.
Un país con buenas perspectivas de desarrollo debe permitirse una política equilibrada de deporte en todos sus estamentos y con la generosidad de sus representantes (IND, COCH, ANFP, entre otros).
Es probable que se requiera de un nuevo profesional del deporte.
Si no reflexionamos sobre estos procesos, es poco probable que podamos avanzar.
Prof. Octavio Alarcón U.
Especialista en Alto Rendimiento Deportivo